lunes, 8 de septiembre de 2008

Ocho de septiembre de 1778

Muy querida prima,

Mientras escribo estas líneas aún desempaco mis pertenencias. El viaje desde Roma ha sido más largo de lo previsto. Embarqué en el puerto de Ostia con dirección a Barcelona, pero tuvimos que hacer un rodeo, por unas tormentas en la costa azul francesa, y debimos amarrar en el puerto sardo de Cagliari. De ahí, el viaje a Barcelona fue más tranquilo, y a pesar de algún sobresalto por los caminos a Madrid, llegué bien a la Casa que la Orden de Predicadores en la Villa y Corte.

De la Città Eterna me llevo el recuerdo de la última misa pontifical a la que asistí como Diácono del Obispo de Nápoles, Su Ilustrísima Serafino Filangeri, que había sido convocado por su Santidad. No, desde luego, las incesantes discusiones sobre Inmaculada Concepción que tantos males causan a mis superiores. Me alegro de que finalmente te hayas establecido en Buenos Ayres. Sin duda la vida en el Rio de la Plata ha de ser auténtica vida de frontera. Ya te imagino repeliendo los ataques de los temidos indígenas de esas tierras.

Las noticias de la administración virreinal que me llegan son muy vagas y remotas. Te agradeceré que me comentes qué diantres tiene en la cabeza ese germano-sonante Virrey Néstor Kirchner, porque las voces que claman su destitución son aún tenues por aquestas tierras. De aquí te puedo contar tristes cosas. Como es bien sabido, Su Majestad conserva aún al inefable valido, el Vizconde Zapatero, y a su aún más intolerable ministro moro, Rub-AlQabah. La última que se han sacado del sombrero para intentar ocultar al soberano y al pueblo el triste estado de nuestras arcas ha sido mediante un Juez de Paz, que responde al nombre de Baltasar Garzón.

No contentos con remover las heridas de la Guerra de Sucesión, el inepto juez, siempre presto a ser la comidilla de los mentideros de la capital, ha ordenado a Obispos y Cardenales de la Peninsula que faciliten los datos de los caídos en la guerra de que dispongan. ¡Albricias! Como si fuera tarea mínima... Sólo en la batalla de Almansa habría que localizar los cuerpos de los caídos de más de 80 batallones de infantería, y eso sin saber a ciencia cierta si algún Holandés, Inglés, o Francés fue enterrado aqui o allá.

Parece ser que el curso político sigue en las mismas. El valido dice "aqui no pasa nada" y el pueblo empieza a padecer, poco a poco, el hambre. Me pregunto cuánto más durará esto. Sobre todo porque no hay hoy por hoy noble que le haga sombra al vizconde. El único que asoma, mal asomado, es un Conde oriundo de tierras gallegas, el Conde Rajoy, pero hasta ahora no ha conseguido el favor del Rey. Visto de la chusma de la que se rodea, no lo conseguirá en los años venideros.

Querida prima, os pido pues oración por esta nuestra España. Al paso que va, los Francmasones terminarán asestando grandes perjuicios a esta nuestra Corona.

Os mando un afectuoso abrazo en Christo nuestro señor,

Manrique Zabala de Arízona, OP

1 comentario:

Lady Sneerwell dijo...

Muy bueno. Definitivamente el donairoso anacronismo marca la diferencia.
Para la próxima entrega, sería interesante leer la opinión que le mereció la Virreina. :)